Os dejo con las fotos del evento:




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Pues bien, Edmund R. Schubert cuenta con una entrevista realizada a Peter S. Beagle y muy amablemente ha aceptado compartir estas preciadas palabras que ambos intercambiaron en éste, nuestro blog. Allá va la entrevista:
Beagle: Por una parte creo que tiene mucho que ver con mi ascendencia rusa y polaca. Mi familia tuvo que esconderse en los sótanos de las casas de sus amigos cuando "las casacas" llegaron al pueblo. Es quizás una cuestión genética. Y por otra parte, es simplemente mi naturaleza. Fui un niño muy tímido y tardé mucho en relacionarme con la gente. Siempre me llevé bien con los animales, pero me costaban las personas. Ahora puedo hablar a una gran audiencia sin ningún problema, pero me ha costado mucho. Supongo que siempre me han fascinado aquellos capaces de mudar de piel porque en cierto modo me he visto obligado a hacerlo para adaptarme en el trabajo o donde viviese. Pienso que soy una persona muy sencilla que se irrita cuando las cosas se tornan complicadas.
Schubert: Hablando de cosas complicadas, ¿qué se sabe de tu querella por los derechos de la película "The last Unicorn"?
Beagle: Granada se ha cansado de tanto fax y e-mails que han recibido de los fans. Es más engorro de lo que tienen ganas de lidiar, así que parece ser que se habrá solucionado dentro de poco. También escribí el guión de la película animada The Lord of the Rings, para Saul Zaentz, reescribiendo el guión hasta nueve veces con la condición de que se me pagaría un extra por el guión de la segunda parte. Pero Saul Zaentz nunca cumplió su promesa. Todavía no pienso rendirme, pero no hay nada nuevo que decir al respecto. Estamos trabajando en ello.
Shubert: Una vez dijiste "Intento quitarle glamour a lo de escribir por libre, porque en realidad es una tarea dura cuando tienes que ser constante aun cuando no te salen las palabras". ¿Qué otras cosas debería tener presente la gente sobre la vida de un escritor?
Beagle: Ayuda tener un trabajo alternativo, lo cual nunca tuve. Unos ingresos además de lo que logras ganar con lo que escribes. Pero me agarro a lo que decía mi tío Moisés: él y sus hermanos fueron mi modelo a seguir, porque se levantaban por la mañana, desayunaban y bajaban al estudio a trabajar. No tenía sentido esperar a que les llegara la inspiración. Mi tío Moisés solía decir: "si la musa se retrasa, empiezas sin ella". Ese ha sido mi modus operandi por mucho tiempo.
Schubert: Si pudieses volver a cuando tenías 19 años, ¿qué consejo te darías a tí mismo?
Beagle: Quítalo. A los 19 años tendía a escribir demasiado pomposo [...]. Mi yo, a los 19 años, pensaba que sacaría algo bueno leyendo Robert Nathan para aplicarlo a mis escritos. Tardé tiempo en aprender, como todos. Por otra parte, me daría varios consejos sobre cómo proceder en el trabajo y qué no hacer. Me diría que me buscase a alguien en quien pudiese confiar, que supiese de este negocio y tuviese cuidado en quién poner mi confianza. Que no tomase decisiones a la ligera. Es como se suele decir "confía en todos, pero corta la baraja". Yo confiaba en casi todo el mundo y tardé bastante en aprender que no debía hacerlo.
Schubert: Leí en diversas entrevistas que diste en los '90, en relación a tu novela The Last Unicorn, que habías "acabado" con los unicornios. ¿Qué te hizo cambiar de opinión para escribir una historia sobre la vida de esos personajes después de los acontecimientos de la novela?
Beagle: Circunstancias de la vida, entre otros... y Connor Cochran [representante de Beagle], quien me animó a escribir una historia que tuviese lugar en el mundo de esos personajes - no una secuela, nunca se refirió a eso - pero un cuento de hadas metido en aquél cuento de hadas, que sería gravado en audio para acompañar la nueva edición de The Last Unicorn. Lo pensé durante algún tiempo hasta que al final accedí. Así que comencé a escribir la historia, desde el punto de vista de una niña de 9 años quién insistía en que tenía que ser ella quien contase el relato, como suele pasar con estos personajes. Cuando me quise dar cuenta, estaba totalmente fascinado con Sooz así que la dejé hacer. Después me surgió la necesidad de saber qué iba a pasar cuando cumpliese los 17 años, y ésa será entonces la secuela de la historia de Sooz. También voy ponerme con otro proyecto sobre un unicornio (pero no relacionado con la novela The Last Unicorn). Un libro que publiqué en 1996, The Unicorn Sonata, merece que le preste una atención especial. Voy a reescribir esta historia para publicarla en cuatro tomos, ampliar los carácteres y cambiar otras tantas escenas. Todavía no sé a dónde me llevará todo este trabajo... [...].
Schubert: Estoy fascinado con las declaraciones que hiciste referente a que no "ves" los mundos sobre los que escribes, sino más bien los "oyes". ¿Cómo utilizas ésto en tu propio beneficio?
Beagle: Siempre que leas alguna descripción de una escena o paisaje en alguno de mis libros/historias, puedes estar seguro de que he trabajado duro sobre ello. Primero tengo que hacerlo visible para mi y eso es a veces muy complicado. No creo que vea bien las cosas desde el primer momento. Al segundo o tercer vistazo se va aclarando todo. Pero lo oigo todo con total claridad. Presto atención a cómo hablan los personajes. Eso es lo que más importancia tiene para mí. Si no logro oír a mis personajes, no los llegaré a ver/percibir nunca. Necesito oírlos en mi cabeza.
Schubert: La música también es una parte muy importante de tu vida. ¿Cuánto trabajas en ello para perfeccionar esa parte tuya? ¿O es algo innato?
Beagle: Es parte de mí. El sonido de las palabras siempre me ha tenido atrapado, yendo siempre de la mano, unidos, desde mi infancia. Y la música siempre acaba apareciendo en mi trabajo escrito. Escribo canciones y a menudo pienso en escenas de una novela como en una pieza de jazz o de orquesta: el sonido del viento en los árboles, etc. Probablemente pienso más en términos musicales que de otra manera.
Schubert: Leí y disfruté muchísimo con una declaración que hiciste, cuando dijiste que tu carrera de músico te ayudó a entender la necesidad y el deseo de la gente para evadirse en los mundos fantásticos, disfrazándose de sus personajes favoritos, como en "The Hobbit". Dijiste "ellos no sólo quieren leer el libro, quieren convertirse en parte de él". Personalmente pienso que es lo que logra la buena ciencia ficción y es evidente que tú lo has alcanzado con cada una de tus obras. ¿Cómo lo logras? ¿Tienes algún método especial?
Beagle: No, no lo creo. Hay tanto que hago de forma inconsciente. Pero algo que sí sé que hago de forma consciente es hablar en voz alta. Sé que lo hago constantemente. Expreso en voz alta lo que el personaje necesita decir en ese mismo instante. Intento convertir lo fictício en algo real, tanto como me sea posible. Eso es algo muy importante. No creo en algo etéreo, en palabras vacías. Necesito construir algo bueno y sólido. Si se trata de un mundo fictício, necesito hacerlo lo más real posible. Una realidad fictícia creíble. Necesito que el lector sienta que ese mundo está ahí, justo a la vuelta de la esquina, porque eso son los libros que yo adoro.
Schubert: A parte de la música, ¿qué otras cosas influyen en tu manera de escribir?
Beagle: Tengo que prestar especial atención a qué leo, porque por naturaleza soy un mimo, literariamente hablando. [...] Así que si estoy escribiendo ciencia ficción, leo un relato real. La imitación es traicionera, algo que puede serte de mucha ayuda si estás escribiendo un guión sobre la novela de alguien, pero es un arma de doble filo. Debo tener mucho cuidado porque, aun a estas alturas, soy muy influenciable.
Schubert: ¿Cómo llegaste a relacionarte con juegos "online role-playing" (concretamente MMOG) y cuál ha sido tu experiencia?
Beagle: Me relacioné con ese mundillo porque me lo pidieron. No puedo resistirme en probar cosas que nunca he hecho, como en escribir una opera basada en alguna de mis novelas. Nunca había jugado a uno de estos juegos ni había estado envuelto en ese mundo y desde luego, no me considero un experto en ello. Lo que solía hacer era escribir los diálogos de las once razas del mundo Istaria. Era agotador, pero me gustaba y estoy contentísimo de que los diálogos se hayan utilizado para introducirlos en el juego. Lo que me sabe mal es que el juego acabase estando en una especie de limbo del cual no ha salido desde que se vendió. Connor quiere construir un MMORPG sobre el mundo de The Inkeeper's Song, y quizás algún día se logre llevar a cabo.
Schubert: ¿En qué estás trabajando ahora?
Beagle: En demasiadas cosas. Tres historias... no, cinco. Una novela que necesita los últimos retoques antes de entregarla definitivamente. Otras dos novelas están de camino: I'm afraid you've got dragons y Sweet Lightning, una novela fantástica sobre el baseball en los años '50 en Pittsburgh. [...]
Schubert: ¿Algo más que debamos saber y que haya podido olvidar preguntarte?
Beagle: Por todos aquellos momentos duros, del pasado y del porvenir, uno nunca sabe, como solía decir Fats Waller: "Lo habría hecho de otra manera. Debería haberlo organizado mejor. Pero he tenido mucha suerte y nunca quise hacer otra cosa que a lo que me dedico, y creo que estoy mejorando. O eso creo."
Schubert: Gracias, muchísimas gracias por tu tiempo.
Beagle: Ha sido un placer.
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Para poder disfrutar de la entrevista en versión original, clicar sobre:
InterGalactic Interview with Peter S. Beagle.
También os recomiendo echarle un vistazo a la web de Edmund R. Schubert y descubrir a este escritor:
Edmund R. Schubert: Novels, Short Stories, Articles & Essays.

In the last RAVEN, Peter made a direct plea for help from his fans, asking them to subscribe to his new 52/50 Project or else buy something from Conlan Press. As he put it, "If you make just one purchase, or convince someone else to do so the same...and if enough of the other readers who get THE RAVEN do likewise...if that happens, then the financial crisis I've been in since my mother died in 2006 will finally be over."
When Connor first pitched Peter on doing 52 new songs and poems in a single year, to celebrate the 50th anniversary of Peter selling his first book, Connor had no idea what he was unleashing. And when Peter nervously said "Okay..." and agreed to try, he had no idea how much fun he would have. [Cuando Connor le propuso a Peter el proyecto de realizar 52 canciones y poemas en un solo año, para celebrar el 50 Aniversario de la venta de su primera novela, no tenían ni idea de en qué se habían metido. Y cuando Peter dijo un poco inquieto que sí, que lo intentaría, no se imaginaba cuánto disfrutaría con ello.]